Dormir de corrido parece un lujo para muchas personas. Entre el estrés, las preocupaciones y las malas costumbres antes de dormir, despertar a media noche se ha vuelto algo común.
Especialistas explican que con la edad el sueño se vuelve más ligero, por lo que cualquier ruido, dolor o incomodidad puede interrumpirlo. Y si a eso le sumamos usar el celular antes de dormir o tomarse “una copita” en la noche, la batalla por el descanso se complica.
La psiquiatra Myriam Monczor señala que dormir a trompicones no solo provoca mal humor e irritabilidad al día siguiente, sino que a largo plazo puede dañar la salud física y mental. De hecho, un estudio con más de 88 mil adultos encontró que dormir mal se asocia con más de 170 enfermedades.
No todo es psicológico. Problemas como apnea del sueño, reflujo o la necesidad de levantarse al baño también pueden despertarte en la madrugada. En estos casos, la recomendación es ir con un especialista, sobre todo si también hay fatiga diurna o cambios de ánimo.
Para mejorar el descanso, las expertas sugieren dormir y despertar siempre a la misma hora, evitar pantallas y alcohol de noche, ejercitarse en la mañana y mantener el cuarto oscuro y fresco. Y si después de 20 minutos no te duermes, mejor levántate, relájate y vuelve a intentarlo.
Dormir bien no es solo cuestión de suerte, sino de hábitos… y de ponerle freno al estrés.










