Si con la llegada del otoño sientes que el cuerpo te pide unos minutos más de cama, quizá no sea solamente cuestión de flojera. La disminución de las horas de luz puede influir en nuestros hábitos de sueño.
Una revisión científica que reunió 17 investigaciones realizadas en 14 países encontró una tendencia a dormir alrededor de 12 minutos más durante el otoño en comparación con el promedio anual.
La explicación está relacionada con el ritmo circadiano, el sistema interno que ayuda al organismo a regular los ciclos de sueño y vigilia. Cuando cambian las condiciones de luz, el cuerpo también recibe nuevas señales del entorno.
Menos horas de luz, noches más largas
Con el avance del otoño, los días comienzan a acortarse gradualmente y las noches se alargan. Este cambio modifica la cantidad de luz que recibimos durante el día y puede relacionarse con nuestros patrones de descanso.
Eso sí, los famosos 12 minutos no significan que todas las personas vayan a dormir exactamente ese tiempo adicional. Se trata de una tendencia encontrada en los estudios y puede variar dependiendo de cada persona y población.
Así que si durante esta temporada notas un poco más de sueño, podría ser parte de la adaptación natural del organismo a las nuevas condiciones de luz.
El otoño también cambia nuestras actividades
El cambio de estación no solamente puede reflejarse en las horas que pasamos durmiendo. Las noches más largas también permiten aprovechar más tiempo para actividades que dependen de la oscuridad, como observar la Luna o las estrellas.
Además, las temperaturas más moderadas en algunas regiones pueden hacer más agradables actividades como salir a caminar, conocer lugares nuevos, visitar espacios culturales o simplemente darse un descanso.
El otoño comenzó oficialmente en el hemisferio norte con el equinoccio de septiembre y, a partir de entonces, las noches continuarán ganando minutos poco a poco hasta el invierno.
En pocas palabras, el cambio de estación también puede sentirse en nuestro reloj biológico. Así que la próxima vez que tengas ganas de dormir un poquito más, quizá tu cuerpo simplemente esté ajustándose al otoño.










