Conforme pasan los años, nuestros perros también cambian. Si tu perrito viejito antes corría hacia su plato y ahora apenas prueba sus croquetas, no necesariamente se está volviendo “especial” con la comida.
El envejecimiento puede modificar la manera en que los perros perciben los alimentos. Uno de los factores importantes es el olfato, pues los aromas juegan un papel fundamental para despertar su interés por la comida. Cuando esta capacidad disminuye, las croquetas que antes disfrutaban pueden dejar de resultarles tan atractivas.
Pero hay algo importante: no siempre es cuestión de edad. Los problemas dentales son comunes en perros mayores y pueden hacer que masticar alimentos secos o duros resulte doloroso. Por eso, algunos pueden acercarse al plato con hambre, pero abandonar las croquetas después de intentar comer.
Además, un cambio repentino o persistente en el apetito puede relacionarse con otros problemas de salud. Pérdida de peso, decaimiento, vómitos, diarrea, cambios en el consumo de agua, mal aliento o dificultad para masticar son señales que conviene tomar en cuenta.
Si el veterinario descarta una enfermedad y considera que el problema está relacionado con la palatabilidad, algunos perros mayores pueden mostrar mayor interés por alimentos húmedos, debido a que tienen un aroma más intenso y una textura más sencilla de consumir. Sin embargo, cada animal tiene necesidades diferentes y no es recomendable cambiar su alimentación, agregar suplementos o darle comida casera sin orientación veterinaria.
Así que si tu compañero de cuatro patas ya está entrando en sus años dorados, vale la pena observar sus hábitos. Que deje de comer como antes puede ser parte del envejecimiento, pero también puede ser una señal para revisar que todo esté bien con su salud.









