Desde pequeños, los niños parecen tener una capacidad natural para reconocer formas, espacios y patrones, incluso antes de aprender matemáticas. Ahora, un nuevo estudio encontró que esta habilidad también está presente en los monos.
Investigadores descubrieron que humanos y primates comparten patrones similares de intuición geométrica, una especie de “sentido” que permite interpretar el espacio que nos rodea sin necesidad de conocimientos previos.
El estudio señala que tanto los niños como los monos pueden identificar relaciones entre objetos, distancias y posiciones, una capacidad que aparece desde etapas tempranas del desarrollo y que podría tener raíces evolutivas.
Esta habilidad ayuda a comprender el entorno: saber dónde está un objeto, cómo movernos en un espacio o reconocer estructuras y formas. Es decir, antes de aprender figuras como cuadrados o triángulos en la escuela, el cerebro ya comienza a organizar el mundo con principios geométricos.
Los científicos consideran que estos hallazgos ayudan a entender mejor cómo evolucionó la inteligencia y cómo ciertas capacidades cognitivas pueden estar presentes en diferentes especies.
La investigación también abre nuevas preguntas sobre la relación entre la mente humana y la de otros primates, mostrando que algunas formas de pensamiento no son exclusivas de nuestra especie.










