A todos nos ha pasado: de pronto el párpado empieza a brincar sin aviso y, aunque no duele, incomoda bastante. Este fenómeno tiene nombre científico: mioquimias palpebrales, y según los especialistas no representan un riesgo grave para la salud.
De acuerdo con la doctora Ainhoa Martínez Grau, oftalmóloga del Centro Barraquer, estos pequeños espasmos se deben a contracciones musculares espontáneas. Suelen durar unos segundos y desaparecer solos.
¿Las causas? Lo de siempre: estrés, falta de sueño o exceso de cafeína. Todo lo que altera el sistema nervioso puede provocar que los músculos del ojo reaccionen de forma rara. También el ojo seco puede ser un detonante, sobre todo en personas mayores, ya que la falta de lubricación irrita el tejido ocular.
Aunque no existe un tratamiento específico, los expertos recomiendan lágrimas artificiales si hay resequedad, además de descansar mejor y reducir la cafeína. En la mayoría de los casos el temblor se va solo.
Eso sí, si los espasmos duran varios días, afectan otros músculos de la cara o se intensifican, lo recomendable es acudir al oftalmólogo para descartar problemas más serios.
En resumen: el temblor del párpado es tan común como molesto, pero la ciencia confirma que rara vez es un signo de alarma. Lo mejor que puedes hacer es dormir bien, bajar el estrés y cuidar tus ojos.










