Algunos escenarios del cine no son sets de grabación: son tesoros reales, reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Estos sitios han servido de telón de fondo a películas icónicas y, al mismo tiempo, son destinos turísticos que hoy atraen a miles de visitantes gracias a la magia del cine.
Uno de los más famosos es Petra, en Jordania, que apareció en Indiana Jones y la última cruzada. Su impresionante arquitectura tallada en roca se volvió mundialmente conocida después de la película, impulsando el turismo de manera exponencial.
En Kenia, el sistema de lagos del Gran Valle del Rift quedó inmortalizado en Memorias de África, con aquellas inolvidables tomas aéreas entre flamencos. En Nueva Zelanda, el Parque Nacional de Tongariro fue Mordor en El Señor de los Anillos y hoy es una meca para los fanáticos de Tolkien.
Europa también tiene sus joyas: el centro histórico de Roma fue escenario de la inolvidable La princesa que quería vivir con Audrey Hepburn, mientras que Salzburgo, Austria, se convirtió en un ícono musical gracias a La novicia rebelde.
En Sudamérica, Machu Picchu en Perú brilló en Diarios de motocicleta, cuando Gael García Bernal interpretó al joven Che Guevara. Y en México, el centro histórico de la Ciudad de México vivió un fenómeno cultural: tras el rodaje de Spectre, se creó un desfile real de Día de Muertos inspirado en la cinta de James Bond.
El cine también ha dado nueva vida a destinos menos conocidos. La Medina de Marrakech apareció en El hombre que sabía demasiado, de Hitchcock; la ciudad hanseática de Lübeck, Alemania, fue escenario de Nosferatu; Wadi Rum, en Jordania, dio forma a paisajes de Lawrence de Arabia, Duna y Marte; y los templos de Angkor, Camboya, se popularizaron gracias a Tomb Raider.
Estos lugares no solo atraen a los fanáticos del cine, sino que también inspiran a viajar con otros ojos: recorrerlos es revivir escenas que marcaron generaciones, pero también descubrir su valor cultural, natural e histórico.
El fenómeno incluso tiene nombre: set-jetting, viajar a locaciones famosas del cine y las series. Una tendencia que une dos pasiones: el amor por las historias en pantalla y la curiosidad por el mundo real.










