Con ilustraciones de la mexicana Cara Carmina, la película animada ¡Hola, Frida! llega a los cines para mostrarnos a una Frida Kahlo distinta: una niña curiosa, creativa y valiente que enfrenta la vida con imaginación, dolor y color.
La cinta, una producción canadiense inspirada en el libro infantil Frida, c’est moi, retrata los primeros años de la icónica pintora en Coyoacán, cuando enfrentó la poliomielitis y comenzó a usar la fantasía como refugio. Su historia, contada con ternura y profundidad, es un homenaje a la niñez de quien más tarde se convertiría en símbolo de fuerza y libertad.
Cara Carmina, quien vive en Quebec desde 2009, fue la mente detrás del estilo visual de la cinta. Sus muñecas inspiradas en Frida llamaron la atención de la escritora Sophie Faucher, con quien creó el libro que ahora dio origen al largometraje. La artista participó como consultora de arte y mexicanidad, asegurándose de que cada color, textura y símbolo representaran con respeto la esencia del país.
“Queríamos que México se sintiera vivo en cada escena: desde los colores del rebozo hasta las flores del cabello”, comentó. “No se trata solo de Frida, sino de la identidad que nos une a todos”.
La película fue dirigida por André Kadi y Karine Vézina y tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine de Annecy, además de presentarse en Morelia y recibir una mención especial en el Festival de Múnich. Ahora, finalmente llega a las salas mexicanas acompañada de una exposición en la Cineteca Nacional, donde se muestran fotogramas y objetos inspirados en la obra de Kahlo.
Aunque se trata de una cinta pensada para el público infantil, aborda con sensibilidad los momentos más duros de la vida de Frida: su aislamiento por la enfermedad, el accidente que marcó su cuerpo y su profunda conexión con la imaginación. En la historia aparece su “amiga imaginaria”, aquella otra Frida que más tarde representaría en su famoso cuadro Las dos Fridas.
La voz de Frida niña fue interpretada por la joven actriz Victoria Céspedes Legarreta, quien asegura que dar vida a la pintora fue “una experiencia mágica y muy inspiradora”.
Cara Carmina, autora de más de 20 libros infantiles, confiesa que el mayor regalo del proyecto ha sido ver cómo las niñas conectan con la historia: “Después de ver la película, muchas dibujan, se ponen flores en el cabello y crean su propia versión de Frida. Esa es la magia del arte: inspirar sin límites”.
¡Hola, Frida! no solo revive la infancia de una de las artistas más queridas del mundo; también nos recuerda que dentro de cada niña curiosa y creativa puede haber una Frida esperando ser descubierta.










