En el marco del Día Mundial de la Mujer Médica, es imposible no hablar de Elizabeth Blackwell, la primera mujer en obtener el título de Doctora en Medicina en 1849. Su historia no solo abrió las puertas para generaciones de mujeres en la medicina, sino que desafió normas sociales, culturales y educativas en una época donde el acceso de las mujeres a las universidades era prácticamente inexistente.
Una vocación que nació del rechazo
Elizabeth Blackwell nació en 1821 en Bristol, Inglaterra, y emigró con su familia a Estados Unidos en su adolescencia. La idea de estudiar medicina surgió cuando una amiga cercana, enferma de gravedad, le confesó que la atención de un médico hombre la hacía sentir incómoda. En ese momento, Elizabeth decidió que las mujeres debían tener acceso al campo médico, pero su camino no sería fácil.
Todas las universidades a las que aplicó rechazaron su solicitud. En 1847, finalmente fue admitida en el Geneva Medical College de Nueva York, pero solo como un «experimento» por parte de los estudiantes y la administración, quienes no esperaban que ella aguantara las presiones del programa. Contra todo pronóstico, Elizabeth se graduó como la mejor de su clase en 1849.
Luchando por más oportunidades
A pesar de su título, Blackwell enfrentó rechazo al intentar ejercer. Las instituciones médicas y hospitales no querían contratar a una mujer. Esto la llevó a abrir su propia clínica en Nueva York en 1857, el New York Infirmary for Women and Children, donde mujeres médicas podían ejercer y otras podían recibir tratamiento sin discriminación.
Elizabeth también fue pionera en la educación médica de mujeres. En 1868, fundó la Women’s Medical College, brindando una plataforma para las mujeres interesadas en la medicina, en un momento donde esto era visto como una rebelión contra el sistema.
Su impacto en la medicina y la igualdad
Elizabeth Blackwell no solo se enfocó en su práctica médica, sino también en la prevención de enfermedades y la higiene pública. Su trabajo inspiró a mujeres en todo el mundo, incluyendo a su hermana Emily, quien también se convirtió en médica, y a generaciones que siguieron sus pasos.
Blackwell falleció en 1910, pero su legado sigue vivo. El Día Mundial de la Mujer Médica, celebrado cada 10 de febrero, no solo conmemora a Elizabeth Blackwell, sino que celebra a todas las mujeres que, como ella, han luchado por transformar el mundo de la medicina.










