La mirada poética y profunda de Graciela Iturbide abrió oficialmente la Semana de los Premios Princesa de Asturias 2025. En la antigua Fábrica de Armas de Oviedo, al norte de España, se inauguró una exposición que reúne 173 fotografías seleccionadas por la propia artista, galardonada este año con el Premio Princesa de Asturias de las Artes.
Bajo el título “Graciela Iturbide: España México”, la muestra traza un diálogo entre dos territorios que han marcado su vida: el México de las tradiciones, los rituales y la identidad, y la España que la recibe ahora con reconocimiento internacional. A través de su lente, Iturbide vuelve a recordarnos que la fotografía no solo captura imágenes, sino también silencios, memorias y emociones colectivas.
El recorrido inicia entre miles de plantas de maíz, símbolo de vida y fertilidad en la cosmovisión mesoamericana, una elección que refleja la constante conexión de la artista con las raíces indígenas y su profundo respeto por la naturaleza. En la exposición se pueden ver algunas de sus obras más icónicas, junto con fotografías inéditas tomadas recientemente en territorio español, que revelan su capacidad para transformar lo cotidiano en un retrato de la condición humana.
Además de su trabajo visual, el espacio alberga talleres de creación de máscaras inspiradas en piezas del Museo Nacional de Antropología de México, conciertos de música tradicional mexicana y la intervención de artistas contemporáneos como Toño Velasco, quien diseñó un “altar de los anhelos” dedicado a los migrantes, inspirado en los retablos y exvotos populares.
La programación cultural de la Fundación Princesa de Asturias incluye también homenajes a otras figuras premiadas, como el filósofo Byung-Chul Han y la escritora española María Peña. Sin embargo, el foco principal recae en el trabajo de Iturbide, cuya trayectoria se ha caracterizado por su mirada honesta hacia los pueblos originarios, las mujeres y los contrastes de la modernidad en América Latina.
Nacida en Ciudad de México en 1942, Graciela Iturbide comenzó su formación en cine en el entonces Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, aunque pronto descubrió en la fotografía su verdadera voz. Con una carrera que abarca más de cinco décadas, su obra ha sido expuesta en los principales museos del mundo y forma parte de colecciones emblemáticas como las del MoMA y el Getty Museum.
Hoy, en Oviedo, su arte vuelve a recordarle al mundo que la mirada mexicana tiene alma universal. Entre luces, sombras y símbolos, las fotografías de Iturbide nos invitan a contemplar el mundo desde otro ángulo: uno donde lo real y lo espiritual se funden en un mismo instante.










