Desde niña, Kathleen Martínez sintió una fascinación por el Antiguo Egipto. Sus padres insistieron en que estudiara Derecho porque la arqueología “no le daría un trabajo serio”. Hoy, esa misma abogada y arqueóloga dominicana lidera la misión que podría descubrir uno de los hallazgos más esperados: la tumba de Cleopatra VII.
Martínez es directora de la misión egipcio-dominicana en Alejandría y ministra consejera cultural en Egipto. Bajo su liderazgo, un equipo internacional ha logrado hallazgos sorprendentes en la antigua ciudad de Taposiris Magna, a unos 45 kilómetros de Alejandría. Allí encontraron un puerto sumergido y, lo más importante, un túnel subterráneo que conecta el templo principal con el mar.
La arqueóloga sostiene que en ese templo, dedicado al dios Osiris y vinculado a la diosa Isis, podrían estar los restos de Cleopatra. Su teoría es que la última reina del Egipto ptolemaico eligió descansar en un lugar que reflejara su identidad como encarnación de Isis. Aunque algunos egiptólogos no comparten esta idea, el Consejo Supremo de Antigüedades reconoce que los descubrimientos son relevantes, pues no aparecen en las fuentes históricas conocidas.
Más allá del hallazgo físico, Kathleen Martínez busca reivindicar a Cleopatra. Su interés por la reina comenzó en 1990, durante una discusión con su padre y amigos, quienes desestimaron la importancia histórica de la monarca. Para Martínez, ese menosprecio era reflejo de los prejuicios de género que han acompañado la memoria de Cleopatra desde la propaganda romana.
Los relatos occidentales han retratado a la reina como una figura seductora, eclipsando su papel político y cultural. En contraste, los textos orientales y su representación como Isis muestran a una líder estratégica que luchó por mantener la independencia de Egipto frente al poder de Roma.
El camino de Martínez no ha sido sencillo. Sus propuestas fueron, en un inicio, desestimadas por el Consejo de Antigüedades. Sin embargo, su perseverancia abrió nuevas posibilidades en un sitio que había sido ignorado durante décadas. Hoy, sus hallazgos colocan a Taposiris Magna en el centro de la atención internacional.
Sea o no encontrada la tumba de Cleopatra, lo que ya ha logrado Martínez es un triunfo: darle voz a una mujer que fue reducida por siglos a estereotipos y reivindicarla como la estratega que fue. La arqueóloga dominicana no solo sigue el rastro de la última reina del Nilo, también escribe un nuevo capítulo sobre el lugar de las mujeres en la historia.










