Maritza López, pionera y figura esencial en la historia de la fotografía mexicana, será reconocida con la Medalla al Mérito Fotográfico este 22 de agosto de 2025, en el marco del Encuentro Nacional de Fototecas. Su nombre queda grabado en la memoria cultural de México por una trayectoria que nunca se dejó encasillar.
Desde muy joven entendió que la fotografía era un espacio de libertad. Documentó revoluciones, retrató a artistas de renombre y creó imágenes que definieron épocas enteras. Su trabajo abarca la fotografía social —con imágenes de la Revolución Sandinista en Nicaragua o festivales internacionales en Cuba—, la artística —con desnudos y danza contemporánea—, y la comercial, que marcó generaciones a través de revistas, portadas de discos y campañas publicitarias.
Aunque su versatilidad le costó el aislamiento del gremio en los años 80 y 90, su obra se ha revalorizado como un ejemplo de cómo la mirada femenina transformó la fotografía mexicana. De hecho, generaciones enteras crecieron sin saber que muchas portadas icónicas de revistas o los calendarios de Gloria Trevi llevaban la firma de Maritza López.
Su camino inició en los 70, cuando decidió dejar atrás la historia para dedicarse de lleno al fotoperiodismo. Publicó en Proceso, Claudia, People en Español y la legendaria Piedra Rodante. En esas décadas, las mujeres eran una minoría en el fotoperiodismo mexicano, pero López abrió paso con una cámara en mano y la convicción de contar historias con imágenes.
A lo largo de los años, Maritza ha retratado tanto la crudeza de la lucha social como la delicadeza de la danza. Sus series de festividades tradicionales en Oaxaca, Michoacán y la Huasteca potosina demuestran que su ojo va más allá de lo documental: busca la esencia del instante, el movimiento perpetuo de la vida.
En 2024, el Museo de Arte Moderno presentó De viento y marea, una exposición que rescató su obra de desnudo artístico y confirmó que la fotógrafa nunca abandonó su inquietud creativa.
Hoy, con la Medalla al Mérito Fotográfico, Maritza López recibe el reconocimiento que durante décadas se le negó. Su legado es claro: la fotografía es vida, y en ella cabe la lucha, el arte, la sensualidad y lo cotidiano.










