El legado de Bob Ross, el pintor de la voz suave que inspiró a millones a perderle el miedo al arte, vuelve a cobrar vida con un propósito inesperado: salvar a la televisión pública de Estados Unidos. Treinta de sus pinturas, realizadas entre los años 80 y 90, serán subastadas para recaudar fondos destinados a pequeñas estaciones rurales que enfrentan graves recortes presupuestales.
La casa de subastas Bonhams anunció que el primer lote se ofrecerá el 11 de noviembre en Los Ángeles, mientras que otros llegarán a Londres, Nueva York, Boston y también estarán disponibles en línea. Las ganancias serán donadas a estaciones que transmiten programas icónicos como The Best of Joy of Painting, America’s Test Kitchen o This Old House.
El contexto es complejo: tras la eliminación de más de mil millones de dólares en financiamiento federal, unas 330 estaciones de PBS y 246 de NPR han tenido que recurrir a colectas de emergencia y ajustes en su programación. En este panorama, la obra de Ross no solo se convierte en arte coleccionable, sino en un símbolo de resistencia cultural.
Ross falleció en 1995, pero su imagen serena, su cabello rizado y sus frases como “pequeños árboles felices” o “accidentes felices” lo convirtieron en un ícono que renació con fuerza durante la pandemia, cuando nuevas generaciones descubrieron su estilo relajante en internet. Sus paisajes, creados en menos de 30 minutos frente a cámaras, capturan montañas, lagos y bosques que parecen invitar a respirar calma en medio del caos.
En agosto pasado, Bonhams vendió dos de sus cuadros por más de 200 mil dólares en conjunto, lo que da una idea del enorme valor de mercado de estas piezas. Para la nueva subasta, se espera que las 30 pinturas alcancen entre 850 mil y 1.4 millones de dólares, cifras que podrían significar un alivio para estaciones que luchan por sobrevivir en comunidades alejadas de las grandes ciudades.
“Ross dedicó su vida a que el arte fuera accesible para todos. Ahora, su trabajo sigue cumpliendo esa misión, sosteniendo el medio que lo hizo universal”, declaró Joan Kowalski, presidenta de Bob Ross Inc.
Más que una venta millonaria, esta subasta busca mantener viva la esencia de la televisión pública: un espacio donde el arte, la ciencia y la cultura siguen teniendo cabida frente a un mercado dominado por el entretenimiento masivo. Y Ross, aun décadas después de su partida, sigue pintando esperanza.










