El arte también puede ser resistencia, memoria y vida. Eso es lo que representa la obra de Maruch Sántiz Gómez, fotógrafa tsotsil originaria de Cruztón, San Juan Chamula, Chiapas, cuya mirada llega ahora al Museo de Arte Moderno (MAM) con la exposición ¿Quién cuida las montañas?, en el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena.
La muestra reúne 32 fotografías de distintas etapas de su trayectoria, desde Creencias (1994), donde capturó refranes y conocimientos de sus antepasados tsotsiles, hasta El arte de la medicina ancestral (2015), en la que documenta cómo su comunidad utiliza plantas, frutos y raíces para cuidar la salud. También se incluyen trabajos recientes que hablan de alimentación, producción de tintes naturales y prácticas cotidianas que reflejan la identidad de los pueblos de los Altos de Chiapas.
Su estilo es sencillo y profundo: cada imagen es un puente entre la escritura y la fotografía, una forma de dar voz a las enseñanzas transmitidas por generaciones. El resultado va más allá del registro documental: es un acto de resistencia cultural, un testimonio visual que reafirma que las tradiciones siguen vivas.
Pero Maruch no es solo fotógrafa. Es escritora, diseñadora de textiles y bordados, actriz y maestra. Inició su camino en la Casa del Escritor Sna Jtz’ibajom en San Cristóbal de las Casas en 1990, y desde entonces su trabajo ha viajado por México y el mundo: del Festival Internacional Cervantino a escenarios en Estados Unidos, España, Inglaterra, Holanda, Suiza, Sudáfrica, Islandia y Taiwán.
Su obra demuestra que la fotografía no solo captura instantes, también preserva la memoria colectiva. A través de sus imágenes, los saberes tsotsiles encuentran un lugar en el arte contemporáneo, derribando los muros de invisibilización que durante siglos han enfrentado las mujeres indígenas.
Maruch Sántiz Gómez nos recuerda que la cultura no está en los libros de historia, sino en la vida diaria de los pueblos, en el diálogo con la naturaleza y en la transmisión de conocimientos ancestrales. Su trabajo es una celebración de la identidad, la resistencia y la belleza que habita en las comunidades originarias.










