En medio de las tierras rojizas de Nueva Gales del Sur, Australia, científicos descubrieron un tipo de roca capaz de conservar fósiles con una precisión que desafía lo conocido. Estas formaciones, llamadas ferricretas, datan del Mioceno —entre 11 y 16 millones de años— y lograron preservar tejidos blandos de peces, insectos y plantas con un nivel de detalle microscópico.
El estudio, publicado en la revista Gondwana Research, revela que el sitio de McGraths Flat fue en su tiempo una selva tropical. Allí, los restos quedaron atrapados en hierro, lo que permitió conservar células pigmentarias, estructuras epidérmicas y hasta filamentos de bacterias.
Los investigadores del Museo Australiano y la Universidad de Nueva Gales del Sur explicaron que el hierro provenía del basalto de la zona y, con el paso del tiempo, cubrió los restos orgánicos con un “escudo” mineral que detuvo su descomposición. Este fenómeno ofrece una nueva forma de entender cómo la naturaleza puede conservar su propia memoria.
El hallazgo no solo muestra cómo era la vida en el antiguo ecosistema australiano, sino que también abre la puerta a nuevos descubrimientos. Los científicos creen que este tipo de preservación —a la que llaman “McGraths Flat”— podría existir en otros lugares del mundo, esperando ser encontrada.










