En la Ciudad de México ocurrió un encuentro entre el pintor Rufino Tamayo y la zona arqueológica El Zapotal, Veracruz, en 1991, que inspiró al artista plástico Rodolfo Sousa Ortega a crear su proyecto «Patrimonio de la Humedad». En este proyecto, Sousa propone regresar al dios mexica Mictlantecuhtli a su entorno natural, impactado por la historia de Tamayo.
Rodolfo Sousa, egresado de la Universidad Veracruzana en Artes Plásticas, escuchó una leyenda que lo cautivó durante una visita al Museo de Antropología de Xalapa. Esta historia sobre Tamayo y el Mictlantecuhtli lo llevó a profundizar en la forma en que se exhibe y conserva el patrimonio arqueológico, planteando nuevas formas de difusión del conocimiento.
El artista describe El Zapotal como una zona arqueológica poco turística en comparación con lugares como El Tajín en Veracruz. Además, menciona que la región ha enfrentado problemas de violencia debido al narcotráfico, lo que ha afectado su afluencia de visitantes.
Sousa señala que las políticas de conservación del lugar, como la construcción de un museo de sitio alrededor del Mictlantecuhtli, han contribuido al deterioro de la escultura y los murales. Propone alternativas para preservar el patrimonio, incluyendo la creación de un registro tridimensional o bidimensional del adoratorio, así como la integración de políticas de cuidado del agua en el sitio.
El interés de Sousa por el medio ambiente y la conservación del patrimonio cultural se remonta a sus estudios en la Universidad Veracruzana, donde aprendió a considerar la humedad de la región. Su propuesta de «Patrimonio de la Humedad» busca redistribuir la riqueza cultural y reintegrar el conjunto patrimonial, planteando una nueva forma de preservar el lugar arqueológico de El Zapotal.










