Según nutricionistas citados por Real Simple y Harvard Health Publishing, hay alimentos vegetales que igualan —¡e incluso superan!— la cantidad de hierro que tiene un filete.
Las espinacas cocidas, por ejemplo, contienen alrededor de 6.4 mg de hierro por taza, una cifra que puede superar a la de una porción de carne roja. Además, puedes agregarlas fácilmente a sopas, pastas o batidos.
Los garbanzos cocidos también son una joya nutricional: una taza aporta cerca de 5 mg de hierro, además de potasio, calcio y magnesio. Y si prefieres las lentejas rojas partidas, una taza te da 6 mg de hierro, lo que equivale al 30% de lo que necesita tu cuerpo al día.
La clave, según la nutricionista Dani Domínguez, está en combinar estos alimentos con vitamina C —como jugo de naranja, limón o pimientos— para mejorar su absorción.
Así que ya lo sabes: comer sano no significa comer aburrido. Con un poco de creatividad, tu plato puede ser sabroso, colorido y lleno de energía.










