El té de manzanilla es de los remedios más populares en Latinoamérica: calma el estómago, ayuda a dormir y hasta “quita los nervios”. Pero aunque parece inocente, tomarlo en exceso puede tener consecuencias que pocos conocen.
Según el portal especializado Verywell Health, beber demasiada manzanilla puede causar efectos secundarios, especialmente en personas que toman ciertos medicamentos o tienen condiciones médicas específicas.
La nutricionista Keri Gans explica que aunque el té suele ser seguro, en grandes cantidades puede provocar náuseas o vómito. Además, quienes son alérgicos a plantas como la ambrosía o los crisantemos podrían presentar irritación, hinchazón o incluso reacciones más graves, como anafilaxia.
Otro punto a tener en cuenta es la somnolencia. Si se combina con medicamentos para dormir o sedantes, el efecto puede potenciarse demasiado. También existe el riesgo de sangrado en quienes usan anticoagulantes, ya que la manzanilla contiene compuestos naturales que pueden intensificar su efecto.
Además, algunos estudios apuntan que su consumo excesivo puede reducir la eficacia de los anticonceptivos orales e incluso afectar el hígado o los riñones si se toma de forma crónica y en altas dosis.
Los expertos coinciden en que entre una y tres tazas diarias son seguras para la mayoría de las personas adultas sanas. Pero si estás embarazada, lactando o bajo tratamiento médico, lo mejor es preguntar primero a tu doctor.
Así que ya sabes: la manzanilla sigue siendo una gran aliada… siempre y cuando no se abuse de ella.










