En Europa volvió a encenderse el debate sobre qué tan segura es la comida procesada de todos los días. ¿La razón? Un estudio de PAN Europe encontró niveles preocupantes de ácido trifluoroacético (TFA), conocido como un “químico eterno”, en cereales, panes, pastas y otros productos elaborados con trigo. Este compuesto, que no se degrada y permanece en el ambiente y en el cuerpo, volvió a poner los reflectores sobre lo que consumen miles de familias cada mañana.
El análisis revisó 66 productos de 16 países y reveló que más del 80% contenía TFA, con concentraciones que superan por mucho el límite recomendado en la Unión Europea. Los cereales de desayuno en Irlanda, panes integrales en Bélgica y harinas en Alemania registraron algunos de los niveles más altos. Y aunque el agua potable también puede contener trazas, la dieta diaria podría ser ahora la principal vía de exposición.
Los responsables de estos compuestos son los PFAS, una familia de químicos sintéticos presentes en pesticidas y otros productos industriales. Su degradación genera TFA, que se ha relacionado con daños reproductivos, alteraciones tiroideas y posibles afectaciones al sistema inmunitario.
Por eso, PAN Europe pidió acciones urgentes: prohibir pesticidas PFAS, vigilar de cerca los alimentos que consumen niños y establecer límites más estrictos para estas sustancias que, aunque invisibles, ya forman parte de la mesa europea.










