Durante la temporada de Cuaresma, el pescado se convierte en uno de los protagonistas de la cocina en millones de hogares latinoamericanos. Ya sea por tradición religiosa o por costumbre, muchas familias dejan de consumir carne roja y optan por pescados y mariscos. Sin embargo, junto con el aumento en su consumo, también surge una duda clave: ¿cuánto tiempo dura el pescado sin echarse a perder?
La respuesta depende principalmente de cómo se almacene. Si el pescado es fresco y se guarda en el refrigerador a una temperatura de 4 grados centígrados o menos, su duración es corta: apenas entre uno y dos días. Por eso, los especialistas recomiendan consumirlo lo antes posible y colocarlo en la zona más fría del refrigerador, preferentemente en un recipiente hermético.
Para quienes buscan conservarlo por más tiempo, el congelador es la mejor opción. A una temperatura constante de menos 18 grados, el pescado puede mantenerse en buen estado durante varios meses. Los pescados blancos, como la tilapia o el bacalao, pueden durar entre dos y seis meses, mientras que los pescados grasos, como el salmón o el atún, conservan su calidad entre dos y tres meses.
El secreto está en almacenarlo correctamente. Es importante retirarlo del empaque original, eliminar el exceso de humedad, sellarlo bien en bolsas especiales o recipientes herméticos y etiquetar la fecha de congelación. Esto ayuda a mantener su frescura, sabor y textura.
También es fundamental revisar el pescado antes de cocinarlo. Un olor fuerte, una textura viscosa o un color opaco son señales claras de que ya no está en buen estado. En esos casos, lo mejor es no consumirlo para evitar riesgos a la salud.
Durante Cuaresma, planear las compras y respetar los tiempos de conservación puede marcar la diferencia. Con una buena organización, el pescado puede durar desde unos días hasta seis meses, permitiendo aprovechar mejor los alimentos y disfrutar comidas seguras en casa.










