Las nuevas pautas británicas están dando de qué hablar: el kiwi se ha convertido en el nuevo protagonista para combatir el estreñimiento crónico, superando incluso a las tradicionales dietas ricas en fibra.
De acuerdo con la Asociación Dietética Británica, tras analizar más de 70 estudios, se descubrió que comer entre dos y tres kiwis al día durante al menos cuatro semanas mejora notablemente el tránsito intestinal. Tanto el kiwi verde como el amarillo resultaron igual de efectivos.
El secreto está en su fibra especial, que absorbe más agua que la de otras frutas como la manzana. Además, contiene actinidina, una enzima que facilita la digestión de proteínas, y rafidio, un cristal que estimula la producción de moco intestinal, ayudando a que las heces se deslicen con mayor facilidad.
Estas nuevas guías también cuestionan el papel de la fibra tradicional: no siempre más es mejor. Los expertos explican que, para muchos adultos, aumentar la fibra sin control puede causar más gases o hinchazón. Por eso recomiendan una dieta personalizada y, si es necesario, suplementos de fibra específicos como el psyllium.
En conclusión, el kiwi no solo es una fruta deliciosa, sino también una alternativa natural y efectiva para quienes buscan decirle adiós al estreñimiento sin complicaciones.
En resumen: dos o tres kiwis diarios, buena hidratación y asesoría profesional pueden ser la clave para un sistema digestivo feliz.










