Durante años fue considerado un simple relleno de los caldos o un antojo de las abuelas. Hoy, el tuétano de res se gana un lugar entre los llamados “superalimentos” gracias a la ciencia. Este tesoro oculto dentro de los huesos del vacuno no solo tiene un sabor inconfundible, sino que también está lleno de nutrientes con beneficios reales para la salud.
El tuétano es rico en colágeno, gelatina y glucosamina, compuestos que ayudan a mantener articulaciones sanas y huesos fuertes. Además, contiene grasas buenas similares a las del aceite de oliva, que pueden mejorar el colesterol y reducir la inflamación. A esto se suman vitaminas A, E y K, que fortalecen la piel, el cabello y las uñas.
Instituciones como la Escuela de Salud Pública de Harvard y la Clínica Mayo destacan su valor nutricional, mientras que otras, como el Instituto Nacional de Salud de EE.UU., señalan su aporte al sistema inmunológico y digestivo. No es casualidad que los caldos con tuétano se recomienden incluso para pacientes convalecientes o con problemas intestinales.
Eso sí, todo con medida: 100 gramos pueden aportar hasta 800 calorías. Los expertos recomiendan disfrutarlo no más de dos veces por semana y preferir huesos de res orgánica. Prepararlo es fácil: asado, en caldo o con esquites, el tuétano no solo nutre, también reconecta con la cocina tradicional y el sabor de casa.
El tuétano vuelve a las mesas, pero ahora con más razones que nunca para quedarse.










