Nada reconforta más que el olor a pan recién horneado llenando la cocina, sobre todo cuando se trata de un clásico que nunca pasa de moda: el panqué de manzana con nuez. No importa si eres experta en repostería o apenas estás aprendiendo, esta receta sencilla y deliciosa te demostrará que el placer está en lo casero.
Lo mejor es que combina la suavidad de la manzana con la textura crujiente de la nuez, creando un contraste irresistible. Además, no necesitas ingredientes difíciles de conseguir ni horas enteras frente al horno: en pocos pasos tendrás un postre digno de compartir.
Ingredientes básicos
- 2 tazas de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- ½ cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1 cucharadita de canela en polvo
- ½ taza de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 taza de azúcar
- 2 huevos
- ½ taza de leche
- 2 manzanas medianas ralladas
- ¾ de taza de nuez troceada
Preparación paso a paso
- Precalienta el horno a 180 °C y engrasa un molde rectangular o redondo.
- En un tazón grande mezcla la harina, el polvo para hornear, el bicarbonato y la canela.
- Aparte, bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Agrega los huevos uno a uno y luego la leche.
- Incorpora poco a poco los ingredientes secos, sin batir demasiado, solo lo necesario para que se integren.
- Agrega la manzana rallada y la nuez. Mezcla con movimientos envolventes.
- Vierte la preparación en el molde y hornea durante 40-45 minutos, o hasta que al insertar un palillo salga limpio.
Tips extra para lucirte
- Si quieres un toque más especial, espolvorea un poco de azúcar con canela encima antes de hornear.
- Para hacerlo más jugoso, añade un chorrito de esencia de vainilla.
- Si prefieres una versión más saludable, sustituye la mitad del azúcar por miel o piloncillo rallado.
Lo bonito de esta receta es que no solo es deliciosa, sino que también conecta con la tradición hogareña: compartir un panqué con la familia, acompañarlo con café o incluso regalarlo como detalle. El panqué de manzana con nuez no es un postre cualquiera, es un recordatorio de que la sencillez también sabe espectacular.










