Con el regreso a clases a la vuelta de la esquina, preparar la lonchera vuelve a convertirse en una de las tareas de todos los días. Y aunque a veces parece que se necesita medio supermercado para hacer un lunch bonito, la realidad es mucho más sencilla.
La creadora de contenido Greysi Delgado, conocida en redes sociales por sus creativos lunches en @mommy.lunch, comparte ocho recomendaciones que pueden ayudar a mamás, papás y cuidadores a preparar comidas atractivas, prácticas y adecuadas para cada pequeño.
Un detalle puede hacer toda la diferencia
No hace falta gastar demasiado en accesorios para conseguir una lonchera especial. Un cortador pequeño, una servilleta con algún personaje o incluso una nota escrita a mano pueden cambiar por completo la experiencia.
Un sencillo mensaje como “ten un gran día” o “te amo” puede convertirse en ese pequeño recordatorio de casa que acompaña a los niños durante el recreo.
La lonchera debe adaptarse al niño
No todos los pequeños comen lo mismo, aunque tengan la misma edad o estén en el mismo grado. Por eso, antes de comprar una lonchera, conviene considerar cuánto come cada niño, cuánto tiempo estará en la escuela y cuántos descansos tendrá.
También es importante cuidar las cantidades. Mandar comida de más puede terminar en desperdicio y hacer pensar que el pequeño no comió, cuando simplemente recibió una porción mayor a la que necesitaba.
Nada de experimentos durante el recreo
La escuela no es el mejor lugar para descubrir si un niño acepta un alimento nuevo. Si quieres agregar una fruta, verdura o textura diferente, primero pruébala en casa.
Así podrás saber si realmente le gusta antes de convertirla en parte de su lunch escolar.
Que la lonchera crezca con ellos
Los gustos cambian conforme los niños crecen. Un personaje que emociona durante el preescolar puede dejar de ser atractivo algunos años después.
Por eso, vale la pena preguntarles qué colores, personajes o diseños prefieren. La idea es mantener ese detalle especial, aunque la decoración vaya cambiando.
La limpieza también importa
Después de cada uso, la lonchera debe lavarse y, sobre todo, secarse completamente. Guardarla cerrada mientras todavía está húmeda puede provocar malos olores y favorecer la aparición de moho, especialmente en sellos y piezas de silicón.
Una buena opción es dejarla abierta hasta que esté completamente seca antes de guardarla.
Practicar antes evita prisas
Para los pequeños, especialmente quienes están en preescolar, abrir una lonchera puede no ser tan sencillo como parece.
Antes de regresar a clases, conviene practicar con ellos cómo abrir y cerrar tapas, botones, termos y compartimentos. Además de facilitarles el recreo, esto fomenta su autonomía.
Al final, un buen lunch no tiene que ser perfecto ni digno de una sesión de fotos. Lo importante es que sea adecuado para cada niño, práctico para la escuela, seguro y, de vez en cuando, lleve ese pequeño detalle que les recuerde que alguien en casa está pensando en ellos.










