En Dinamarca, un hallazgo sorprendente está dando de qué hablar: un vómito fosilizado de hace 66 millones de años reveló cómo se alimentaban los depredadores marinos del Cretácico. El fósil, encontrado en el acantilado de Stevns Klint, Patrimonio Mundial de la UNESCO, contiene restos de lirios de mar que un pez o tiburón no pudo digerir.
Peter Bennicke, un aficionado a la caza de fósiles, fue quien descubrió la pieza. Tras llevarla al Geomuseum Faxe, los especialistas confirmaron que se trataba de un regurgitalito, el término científico para un vómito fosilizado. Este tipo de hallazgo es raro y revela directamente las interacciones entre depredadores y presas de hace millones de años.
Los lirios de mar, aunque parecen plantas, son animales duros y difíciles de digerir, lo que explica por qué terminaron expulsados. Los científicos creen que un pez o tiburón del fondo, similar al tiburón Port Jackson actual, intentó alimentarse de ellos sin éxito.
Más allá de la curiosidad, el fósil ayuda a comprender las cadenas alimenticias antes de la extinción masiva que marcó el fin del Cretácico. Protegido por la ley danesa, este regurgitalito, registrado como Danekræ DK-1295, ahora se exhibe en el Geomuseum Faxe, acercando al público a un pedacito único de la historia de la vida marina.










