Un grupo de científicos de Europa y Estados Unidos logró que personas con ceguera central recuperaran la capacidad de leer letras, números y palabras. Todo gracias a un microimplante llamado PRIMA, desarrollado por un equipo liderado por Daniel Palanker (Universidad de Stanford) y José-Alain Sahel (Universidad de Pittsburgh).
El dispositivo, tan pequeño como una tarjeta SIM, se coloca bajo la retina y convierte la luz infrarroja en señales eléctricas que el cerebro interpreta como imágenes. A esto se suman unas gafas de realidad aumentada con una microcámara que captura el entorno y lo proyecta directamente en el chip ocular.
El ensayo clínico —realizado en cinco países europeos y publicado en The New England Journal of Medicine— reveló que el 84% de los 38 pacientes tratados logró volver a leer, algo impensable antes de la intervención. Muchos pasaron de no distinguir una sola letra a poder leer una cartilla completa o incluso resolver crucigramas.
El sistema requiere entrenamiento y constancia, ya que el cerebro debe adaptarse a una nueva forma de ver. Pero los resultados han sido sorprendentes: los pacientes no solo recuperan parte de su visión central, sino también su independencia y ánimo.
Los investigadores ahora buscan obtener la certificación europea y mejorar el software para que, además de leer, las personas puedan reconocer rostros y colores. El futuro de la visión podría estar más cerca de lo que imaginamos.










