En el corazón de San Pedro Xalostoc, la tradición no se pinta en lienzos, sino en el suelo. Con 14 tapetes monumentales elaborados con aserrín teñido y arena blanca, los pobladores celebraron la tercera edición de la Expo “La Magia del Color”, una fiesta visual que mantiene viva una herencia de más de cuatro décadas.
Desde las primeras horas del domingo, las calles se llenaron de aroma a madera y pigmento. Hombres, mujeres y niños trabajaron en conjunto para dar forma a verdaderas obras efímeras que, aunque duran solo un día, representan años de historia familiar, devoción y arte popular.
Los tapetes, confeccionados con materiales traídos desde Tlaxcala y pintados con anilinas de colores intensos, plasman figuras que van desde grecas y flores hasta calaveras, aves y mariposas monarca. Cada diseño cuenta una historia, una emoción o un recuerdo.
Uno de los más admirados fue el de una mujer tejiendo un telar con la figura de una catrina, realizado en memoria de Antonio Sánchez por los vecinos de Álvaro Obregón Norte. Otro, inspirado en la migración de las mariposas monarca, simbolizó el ciclo de la vida y el viaje de regreso al origen.
Para Pedro Ramírez Vergara, habitante de la calle Belisario Domínguez, esta tradición es una herencia familiar: “Yo crecí viendo a mi abuelo y a mi padre crear los tapetes para las fiestas patronales. Hoy somos nosotros quienes tomamos el relevo, manteniendo viva la ilusión de ver el pueblo lleno de color.”
La exposición también integró talleres de pintura de aserrín y elaboración de moldes para niños y adultos, buscando que las nuevas generaciones aprendan la técnica que ha dado identidad al poblado.
El evento culminó con una misa, la bendición de los tapetes y un espectáculo musical, entre aplausos, orgullo y una sensación compartida: la certeza de que en San Pedro Xalostoc, el arte no se hereda en cuadros, sino en manos que siguen creando color con fe, memoria y corazón.










