Con una voz que mezcla ternura, erotismo y resistencia, Gioconda Belli volvió a hacer historia al recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria 2025, uno de los reconocimientos más importantes de la literatura en español. La ceremonia se llevó a cabo en el Palacio de Bellas Artes, donde la autora nicaragüense fue ovacionada por su trayectoria poética y su compromiso con la libertad y la justicia.
El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, entregó el galardón a la escritora, destacando que su obra “enriquece al idioma como un territorio de libertad, equidad y esperanza”. También recordó que, como Carlos Fuentes, Belli representa la fuerza de quienes usan la palabra para imaginar un mundo más humano.
Durante su discurso, Gioconda Belli dedicó el premio a Nicaragua, a los presos políticos y a los exiliados de su país. “La literatura seguirá cantando las luchas por la libertad —dijo—, porque la palabra es la última trinchera contra el olvido”.
Agradeció a la vida por sus luces y sombras, por las experiencias que dieron forma a su poesía, y por el poder del lenguaje, que —según ella— “nos permite decir la belleza, pero también nombrar el dolor y resistirlo”.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, subrayó el papel de Belli como pionera: fue la primera escritora nicaragüense en hablar abiertamente de erotismo, feminismo y placer desde una voz femenina, desafiando los tabúes de su época. Sus poemas y novelas, señaló, “denuncian la violencia patriarcal y celebran el despertar espiritual de las mujeres latinoamericanas”.
Por su parte, Silvia Lemus, periodista y viuda de Carlos Fuentes, destacó las similitudes entre ambos escritores: una mirada política profunda, la pasión por la justicia y la convicción de que la literatura también es una forma de acción.
Finalmente, la poeta Natalia Toledo, integrante del jurado, elogió la capacidad de Belli para “renovar la poesía hispanoamericana con una voz que abraza la historia y el cuerpo, lo íntimo y lo colectivo”.
A los 77 años, Gioconda Belli demuestra que la poesía no solo nombra el mundo, también lo transforma. Su voz sigue encendiendo la palabra, recordándonos que escribir —como vivir— es un acto de fe, deseo y resistencia.










