El proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 puso en alerta al sector cultural. La Secretaría de Cultura sufriría un recorte de 16.1 %, equivalente a casi 2 mil millones de pesos, lo que encendió focos rojos entre artistas, gestores y académicos.
El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) sería el más golpeado: pasaría de un presupuesto de 4 mil 886 millones a 3 mil 493 millones, una disminución que afectaría directamente programas educativos, artísticos y culturales.
El panorama no se detiene ahí. Los Estudios Churubusco Azteca y el Fideicomiso de la Cineteca Nacional también verían reducidos sus recursos. Mientras tanto, instituciones como Radio Educación y el Centro de Capacitación Cinematográfica recibirían ligeros aumentos, aunque insuficientes frente al tamaño del recorte general.
En contraste, organismos como el Instituto Mexicano de Cinematografía y el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México registran incrementos mínimos que, en términos reales, apenas representan un alivio frente a la inflación y las necesidades crecientes del sector.
Este ajuste presupuestal contrasta con el discurso de fortalecimiento cultural y plantea un desafío para mantener vivas iniciativas clave que garantizan el acceso a la cultura en todo el país. El riesgo más grande está en limitar el alcance de proyectos de conservación, creación artística y difusión cultural que forman parte esencial de la identidad nacional.
En un país donde la cultura ha sido motor de cohesión social y de proyección internacional, cada peso recortado repercute en la vida de artistas, públicos y comunidades. La discusión en la Cámara de Diputados será decisiva: aún queda por ver si los legisladores revertirán este duro golpe al arte y la memoria del país.










