El escritor, ensayista y académico Gonzalo Celorio se une a la lista de los grandes autores mexicanos que han marcado la historia de la literatura en español. A sus 77 años, el autor de Amor propio y Y retiemble en sus centros la tierra fue distinguido con el Premio Cervantes 2025, el reconocimiento más importante de las letras hispánicas.
El anuncio se retrasó más de una hora por una reñida votación, pero finalmente, el jurado eligió a Celorio por “su excepcional obra literaria y su contribución profunda al enriquecimiento del idioma y la cultura hispánica”. Con este galardón, se convierte en el séptimo mexicano en recibir el premio, después de Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska y Fernando del Paso.
Celorio, quien será homenajeado en abril en la Universidad de Alcalá de Henares en una ceremonia presidida por los reyes de España, ha dedicado más de cinco décadas a explorar los matices de la identidad mexicana, la memoria, la educación sentimental y la pérdida. Su escritura combina la elegancia narrativa con una lucidez crítica que lo ha consolidado como una de las voces más refinadas de la literatura contemporánea.
Doctor en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, Celorio ha desempeñado cargos clave en el mundo cultural: fue director de la Facultad de Filosofía y Letras, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, director general del Fondo de Cultura Económica y titular de la Academia Mexicana de la Lengua.
Su candidatura fue impulsada por la UNAM, que destacó su papel como puente entre México y España a través de su trabajo sobre el exilio español y su constante labor para fortalecer los lazos lingüísticos entre las academias de la lengua.
El jurado subrayó su “sensibilidad narrativa, ironía y ternura” y lo describió como “un escritor integral: creador, maestro y lector apasionado que honra la lengua española y la mantiene viva”.
Con esta distinción, Celorio reafirma la fuerza de la literatura mexicana en el mundo. Su voz, que ha sabido entrelazar historia, memoria y emoción, se alza hoy como un homenaje a la palabra que trasciende fronteras.










