Andrea Gómez lo volvió a hacer. La joven escritora originaria de San Andrés Yaá, Oaxaca, fue reconocida con el Premio Bellas Artes de Literatura en Lenguas Indígenas 2025 por su libro Xaga tlhaz (Mejillas de durazno), escrito en zapoteco. Se trata de una colección de cuentos que exploran, con una prosa poética y poderosa, la violencia en los espacios rurales desde una mirada íntima y profundamente humana.
Con este galardón, otorgado por unanimidad por el jurado del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Andrea consolida su voz como una de las más potentes dentro de la literatura contemporánea en lenguas originarias. Xaga tlhaz no solo destaca por su calidad narrativa, sino por su capacidad de construir personajes complejos, alejados del maniqueísmo, que permiten reflexionar sobre prácticas comunitarias, heridas sociales y contradicciones humanas.
Este premio no fue cualquier cosa: se trató de una convocatoria nacional, abierta a todos los géneros literarios en lenguas indígenas, desde novela y poesía hasta ensayo, tradición oral y dramaturgia. Andrea, quien ya había sido ganadora del Premio CaSa de creación literaria en zapoteco y becaria del programa Jóvenes Creadores, ahora suma un nuevo capítulo a su trayectoria, con un reconocimiento que incluye 200 mil pesos como estímulo económico.
Pero más allá del premio, lo verdaderamente valioso es lo que representa: una afirmación contundente de que la literatura en lenguas originarias no solo está viva, sino que está escribiendo algunas de las obras más relevantes del presente. Andrea escribe desde la raíz, desde la tierra, desde el zapoteco, una lengua que ha sabido transformar en arte, resistencia y memoria.
“Siempre es difícil creer que vas a ganar”, dijo la autora al enterarse del reconocimiento. Pero lo hizo. Y lo hizo con una obra que nace de la necesidad de contar lo que no siempre se dice: las violencias cotidianas que habitan en los hogares, el dolor que muchas veces ejercen quienes también lo han padecido, y las preguntas incómodas que atraviesan a las comunidades.
Hoy, Andrea Gómez representa una nueva generación de escritoras indígenas que están poniendo sus lenguas, sus territorios y sus historias al centro. Que no escriben desde la periferia, sino desde el corazón mismo del país.










