Liam Gallagher, vocalista de Oasis, volvió a encender la polémica. Durante el primer concierto de tres programados en el estadio Murrayfield de Edimburgo, el británico interrumpió su show para arremeter contra el ayuntamiento local, luego de que un informe oficial calificara a los seguidores de la banda como “alborotados” e “intoxicados”.
Frente a cerca de 70 mil personas, el menor de los hermanos Gallagher no se guardó nada:
«Un segundo, ¿por dónde empiezo aquí con todos los del ayuntamiento de la ciudad, los malditos cabrones?», dijo. Luego recordó que la banda dejaría beneficios millonarios a la ciudad: «En tres días vamos a traer mil millones de libras, y ese dinero se lo van a repartir con sus colegas fresas y feos. Sigo esperando una maldita disculpa».
El enfado del cantante viene desde junio, cuando el diario Scottish Sun reveló documentos internos del ayuntamiento en los que funcionarios describían a los fans de Oasis como personas con “intoxicación de media a alta” y una “mayor presencia de fanáticos viejos”. Incluso añadieron un comentario que encendió aún más las críticas: “Los hombres de mediana edad ocupan más espacio, ténganlo en cuenta para el cálculo de la ocupación”.
Además, en las reuniones de seguridad previas al evento, algunas voces mostraron preocupación por el impacto que tendría la llegada de decenas de miles de fans coincidiendo con la temporada de festivales de Edimburgo, incluido el famoso Fringe. Según los documentos, algunos artistas callejeros consideraron ausentarse ese fin de semana por las “ruidosas” multitudes y “el tono de la banda”.
Lejos de dejarlo pasar, Gallagher ya había respondido en redes sociales hace semanas: «Al ayuntamiento de Edimburgo, he oído lo que dijeron sobre los fans de Oasis y, francamente, su actitud apesta. Si fuera uno de ustedes, me iría de la ciudad ese día».
Ahora, con los conciertos en marcha, el vocalista volvió a encender a sus seguidores, quienes ovacionaron sus declaraciones en vivo. Entre música, sarcasmo y su característico estilo desafiante, Liam dejó claro que no piensa perdonar lo que considera un insulto hacia la comunidad que ha acompañado a la banda por décadas.
Más allá de la controversia, la serie de conciertos promete inyectar millones a la economía local, consolidando a Edimburgo como una de las paradas más esperadas de la gira de Oasis. Y, por lo visto, también como escenario de un enfrentamiento abierto entre una leyenda del rock y las autoridades municipales.










