En la Semana de la Moda de París no solo se muestran tendencias, también se cuentan historias. Hoy, los trazos del pintor oaxaqueño Amador Montes se transforman en vestidos gracias a la diseñadora yucateca Mora Ruiz, quien presenta la colección Carmen en la galería Bourbon. Una pasarela que mezcla pintura, moda y tradición.
La propuesta es un diálogo entre dos artes: los lienzos de Montes, con sus figuras humanas, aves y criaturas fantásticas, y la reinterpretación textil de Ruiz, que dio forma a 15 vestidos confeccionados en lino y seda. Cada prenda incorpora bordados hechos a mano, con técnicas heredadas de mujeres mayas, yucatecas y libanesas, logrando un homenaje a siglos de historia mexicana.
El nombre de la colección no es casualidad. Carmen hace referencia a una de las obras más íntimas de Montes, dedicada a su madre, y funciona como hilo conductor de todo el proyecto. A partir de esta pieza, los artistas seleccionaron obras como Gemelas y Aves de paz, que dieron vida a los diseños que hoy recorren la pasarela internacional.
La obra de Montes ha sido descrita como un universo poético y misterioso, donde el ser humano y los animales conviven en equilibrio. Ahora, ese universo se traslada al cuerpo de las modelos, convirtiendo la pintura en movimiento. No es la primera vez que el artista se relaciona con la moda, pero sí la primera en que su trabajo llega a una pasarela de talla mundial.
Detrás de cada vestido hay más que estética: cada puntada cuenta una historia de amor, memoria y raíces. La colección busca transmitir la esencia de México, un país donde el arte y la moda son también un acto de identidad.
Al concluir la pasarela, el proyecto no se detendrá. Se prepara un libro que documentará el proceso creativo de los dos artistas, desde la selección de obras hasta la confección de cada vestido. Además, la colección regresará a México para ponerse a la venta en una edición limitada, llevando consigo un pedazo de historia y tradición.
Así, entre pinceles y telas, Oaxaca y Yucatán se encontraron en París, mostrando que el arte mexicano puede conquistar cualquier escenario.










