Cada 27 de octubre, antes de que lleguen las almas humanas, se dice que las mascotas cruzan el puente arcoíris para visitar a quienes las amaron. Según la tradición mexicana, sus espíritus llegan esa noche y parten en la mañana del 28, disfrutando durante esas horas de los aromas, luces y recuerdos que sus dueños colocan en la ofrenda.
Hacer una ofrenda para ellos es una forma amorosa de agradecer su lealtad y compañía. No puede faltar una fotografía, sus croquetas favoritas, agua, veladoras que los guíen, y por supuesto, flores de cempasúchil que iluminen su camino. Muchos colocan también su collar, juguete o camita, y hasta un pan de muerto especial para mascotas.
El 27 de octubre es una fecha para mirar atrás con ternura y recordar que, aunque ya no están físicamente, el amor que compartimos con nuestras mascotas nunca desaparece.










