El poder de la fotografía volvió a sacudir conciencias con la inauguración del World Press Photo 2025 en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México. Este certamen, que cumple 70 años a nivel internacional, muestra historias que van desde la tragedia en Gaza hasta la crisis climática en la Amazonia y la migración en la frontera México–Estados Unidos.
Historias que duelen y enseñan
La Foto del Año fue para la palestina Samar Abu Elouf, la primera de su país en obtener esta distinción. Su obra retrata a Mahmoud Ajjour, un niño gazatí que perdió ambos brazos tras un ataque israelí, en medio de un contexto en el que, según la ONU, Gaza concentra el mayor número de niños amputados “per cápita” en el mundo.
La directora de exposiciones, Babette Warendorf, recalcó que estas imágenes son “ventanas al mundo” y, aunque muchas veces muestran dolor, tienen el poder de “generar diálogo” y recordarnos que la libertad de prensa es vital.
Migración y la frontera mexicana
Entre las finalistas, destacó “Cruzar de noche” del fotógrafo John Moore, que visibiliza el peligroso trayecto de migrantes chinos en la frontera entre México y Estados Unidos. Un fenómeno impulsado por la represión y las políticas de cero covid en China, que obligaron a miles a emprender rutas cada vez más arriesgadas.
El grito de la Amazonia
Otro de los trabajos más comentados fue el del mexicano-peruano Musuk Nolte, titulado “Sequías en el Amazonas”, que muestra cómo los ríos Negro y Solimões enfrentan un proceso alarmante de desertificación. Una advertencia sobre la crisis climática que afecta directamente al pulmón del planeta.
La muestra en México
Con más de 59 mil fotografías enviadas por 3 mil 778 fotógrafos de 141 países, esta edición reúne 42 trabajos seleccionados de todo el mundo en categorías como fotografías individuales, historias y proyectos a largo plazo.
México, considerado el país más peligroso para ejercer el periodismo en América Latina, alberga esta exposición hasta el 12 de octubre.
Warendorf fue clara: “Si no hay periodistas, tampoco podemos saber lo que pasa en el mundo”. Y en esa afirmación descansa el corazón de World Press Photo: recordarnos que el periodismo visual puede incomodar, conmover y, sobre todo, transformar.










