La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considerada durante años como la mejor institución educativa de América Latina, quedó fuera del ranking de las mejores 100 universidades del mundo, elaborado por QS World University Rankings 2025.
Tras mantenerse dos años consecutivos dentro de ese grupo de élite —alcanzando su mejor posición histórica en 2023 en el lugar 94—, la UNAM descendió al sitio 103. Aunque la diferencia numérica puede parecer mínima, representa un retroceso simbólico en la percepción internacional sobre la calidad académica y competitiva de la institución.
QS evalúa indicadores como reputación académica, empleabilidad de egresados, proporción de profesores por alumno, impacto en investigación y nivel de internacionalización. En estos rubros, otras universidades latinoamericanas como la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad de São Paulo (USP) también enfrentaron bajas, lo que evidencia una tendencia regional más que un caso aislado.
Según expertos en educación superior, uno de los principales factores detrás del retroceso de la UNAM es la baja inversión pública en ciencia y tecnología, además de la creciente competencia de universidades asiáticas y europeas que han intensificado su presencia internacional. A pesar de los esfuerzos de la UNAM por fomentar la investigación y fortalecer sus programas de posgrado, el contexto global actual exige estrategias más agresivas y sostenidas para mantenerse en los primeros lugares.
No obstante, la UNAM sigue siendo un referente académico, cultural y científico de México. Cuenta con una de las comunidades estudiantiles más grandes del continente, lidera investigaciones de alto impacto en áreas como ciencias sociales, ingeniería, medicina y humanidades, y su autonomía continúa siendo una de sus mayores fortalezas.
Más allá de su posición en un ranking, la universidad sigue formando líderes, pensadores y profesionistas que transforman su entorno. La caída en el ranking es, sí, una llamada de atención, pero también una oportunidad para repensar políticas públicas y reforzar el compromiso colectivo con la educación superior.










