El cloro es un básico en la limpieza del hogar mexicano. Lo usamos para desinfectar baños, pisos, ropa y hasta frutas, pero ¿realmente lo estamos usando de manera segura? Aunque es muy eficaz para eliminar bacterias, virus y hongos, el cloro mal empleado puede causar irritaciones, intoxicaciones y daños materiales.
Primero lo esencial: el cloro debe usarse siempre diluido. La proporción recomendada por instituciones sanitarias es de 1 parte de cloro por cada 9 partes de agua para desinfección general. En superficies como pisos o baños, basta con dejar actuar unos minutos y enjuagar.
¿Dónde sí usar cloro?
En baños, lavabos, pisos de cerámica, zonas de mascotas, botes de basura, y también para desinfectar utensilios plásticos o superficies donde se manipulan alimentos crudos. En la ropa blanca, una pequeña cantidad ayuda a eliminar manchas y desinfectar.
¿Dónde no se recomienda usarlo?
Evita usarlo en superficies metálicas, madera, mármol, alfombras o telas de color, ya que puede corroer, decolorar o dañar. Nunca lo mezcles con vinagre, amoniaco o productos con ácido, ya que la combinación libera gases tóxicos que pueden afectar gravemente las vías respiratorias.
También es importante usarlo en lugares ventilados, con guantes y sin mezclar con otros limpiadores. Las intoxicaciones por cloro son más comunes de lo que se cree, especialmente cuando se abusa de su uso pensando que “más es mejor”.
Otro error común es usar cloro en frutas o verduras directamente. Lo ideal es usar productos especiales para alimentos o una solución muy diluida (1 gota de cloro por litro de agua), dejando actuar unos minutos y enjuagando muy bien.
Finalmente, recuerda que el cloro tiene fecha de caducidad. Un envase abierto pierde efectividad con el paso del tiempo, sobre todo si se expone a la luz o el calor.
Usar cloro con conocimiento es clave para mantener nuestra casa limpia, sin poner en riesgo nuestra salud ni la de nuestra familia. Un aliado poderoso, sí, pero no infalible si se usa mal.










