El planeta se calienta, pero no al mismo ritmo. Un nuevo estudio científico encontró que existen regiones donde la temperatura superficial no solo ha aumentado, sino que lo ha hecho cada vez más rápido desde 1970.
La investigación, publicada en Nature Communications y realizada por científicos de la Universidad de California en Santa Cruz, la Universidad de Clemson y la NOAA, analizó registros de temperatura entre 1970 y 2024 para identificar en qué lugares cambió la velocidad del calentamiento.
Entre las zonas donde se detectaron cambios destacan el sureste de México y el Golfo de México, el Mediterráneo oriental, el sureste de China, Bolivia, el Pacífico norte y Nueva Zelanda.
El dato que llama especialmente la atención para México es que, de acuerdo con el estudio, el sureste del país registró aproximadamente un aumento de diez veces en la velocidad del calentamiento después de 2012. En el sureste de China, el incremento fue de unas cinco veces después de 2013, siendo el cambio más pronunciado identificado en el análisis.
Los investigadores explican que estos cambios no aparecieron al mismo tiempo. En algunas regiones comenzaron a observarse desde las décadas de 1980 y 1990, mientras que otros casos son más recientes.
El estudio también encontró diferencias entre tierra y océano. En las zonas continentales analizadas, prácticamente todos los cambios detectados corresponden a una aceleración del calentamiento, principalmente en el hemisferio norte.
¿Y por qué ocurre? Los científicos señalan que una posible explicación en algunas regiones es la reducción de aerosoles industriales, partículas que pueden reflejar parte de la radiación solar y contribuir temporalmente a enfriar la superficie. Sin embargo, aclaran que todavía no existe una atribución definitiva para explicar cada aceleración regional y que también pueden intervenir fenómenos naturales de variabilidad climática.
El hallazgo es importante porque conocer dónde y cuándo se acelera el calentamiento permite identificar qué comunidades y ecosistemas podrían enfrentar mayores impactos, especialmente ante fenómenos como las olas de calor.










