Si todavía encuentras higos frescos en el mercado, vale la pena aprovecharlos, porque esta fruta marca prácticamente el cierre del verano y la llegada del otoño. Aunque las altas temperaturas hicieron que comenzaran a aparecer desde agosto, su temporada no suele durar demasiado.
Los higos no solamente destacan por su sabor dulce y su textura jugosa. También aportan fibra, potasio, calcio y magnesio, además de pequeñas cantidades de vitaminas y compuestos antioxidantes. Al contener bastante agua, también contribuyen a la hidratación diaria.
Y aquí viene lo interesante: no tienes que limitarte a comerlos solos.
Para comenzar el día, pueden acompañar perfectamente un tazón de yogur natural con nueces, almendras o semillas. También quedan muy bien sobre avena o como parte de un pudding de chía, aportando un toque naturalmente dulce.
A la hora del aperitivo también tienen lo suyo. Los higos pueden colocarse sobre tostadas con queso, rúcula y cebolla morada, acompañar una tabla de quesos o convertirse en pequeñas brochetas con mozzarella, tomate cherry, jamón y queso. Incluso pueden servirse junto a hummus y pan crujiente.
En las ensaladas también se lucen. Puedes combinarlos con hojas verdes, nueces y prosciutto; con queso de cabra; con mozzarella, tomate y albahaca; o incluso con aguacate, espinacas y semillas de calabaza. La clave está en aprovechar su dulzor para crear un contraste con ingredientes salados.
Y si eres de los que no perdonan el postre, también hay opciones. Los higos pueden decorar tartas, bizcochos y cheesecakes, incorporarse a las masas o bañarse parcialmente en chocolate y acompañarse con frutos secos.
Pero quizá una de las combinaciones más curiosas sea utilizarlos en pizza. Una vez fuera del horno, unos trozos de higo pueden combinarse con mozzarella, queso de cabra o gorgonzola y rúcula para crear ese contraste entre dulce y salado que cada vez gana más espacio en la cocina.
También pueden convertirse en una salsa o chutney con cebolla y vinagre, acompañar helado, darle un toque diferente a sopas y cremas frías o incluso incorporarse a platos de pasta con queso, nueces, rúcula o jamón.
Así que, si ves higos frescos en el mercado, quizá sea buen momento para llevar unos a casa. Son versátiles, fáciles de combinar y su temporada no durará para siempre.










