Durante años, muchas personas han creído que tomar agua mineral puede provocar aumento de peso o incluso causar piedras en los riñones. Sin embargo, diversas investigaciones científicas han concluido que estas creencias no tienen fundamento cuando se trata de agua mineral sin azúcar añadida.
Especialistas señalan que el agua mineral hidrata prácticamente igual que el agua natural, ya que ambas cumplen la misma función de aportar líquidos al organismo. Además, al no contener calorías ni azúcares, no contribuye al aumento de peso por sí sola.
Otro de los mitos más extendidos es que el agua mineral favorece la aparición de cálculos renales. No obstante, los expertos indican que no existe evidencia sólida que relacione el consumo moderado de agua mineral con la formación de piedras en los riñones. De hecho, una adecuada hidratación suele ser una de las principales recomendaciones para ayudar a prevenir este problema.
Eso sí, no todo es positivo para todas las personas. El gas que contiene el agua mineral puede generar sensación de inflamación, distensión abdominal o molestias en quienes padecen gastritis, reflujo gastroesofágico o problemas digestivos similares.
Los especialistas recomiendan revisar las etiquetas, ya que algunas aguas minerales pueden contener niveles elevados de sodio. Para la mayoría de la población esto no representa un problema, pero quienes tienen hipertensión o siguen dietas bajas en sodio deben prestar especial atención.
En conclusión, el agua mineral sin azúcar puede formar parte de una alimentación saludable y representar una alternativa a los refrescos. La clave, como en muchos aspectos de la nutrición, está en consumirla de manera equilibrada y considerar las necesidades particulares de cada persona.









