En el mundo de los alimentos saludables, la remolacha —o betabel, como le decimos en México— se ha ganado su lugar como uno de los favoritos. No solo por su color intenso y sabor dulce, sino por lo que hace dentro del cuerpo: mejora la circulación, ayuda al corazón y hasta da más energía.
Especialistas en nutrición coinciden en algo sencillo pero clave: la forma de prepararla cambia todo. Consumirla cruda, rallada en ensaladas o en jugo fresco conserva mejor sus vitaminas, antioxidantes y nitratos naturales. Estos compuestos se transforman en óxido nítrico, que relaja los vasos sanguíneos y ayuda a bajar la presión arterial.
Cuando se cocina, lo ideal es al vapor o asada. Hervirla por mucho tiempo hace que pierda parte de sus nutrientes, ya que varias vitaminas se quedan en el agua.
Además, el betabel es ligero pero potente: aporta fibra, ácido fólico, hierro, potasio y vitamina C. Esto favorece la digestión, previene la anemia, regula la glucosa y ayuda a sentirse satisfecho por más tiempo.
Y hay más: estudios señalan que su jugo mejora la oxigenación muscular, por eso muchos deportistas lo consumen antes de entrenar. Incluso se ha relacionado con mejor rendimiento físico y mental.
Versátil, económico y fácil de preparar, el betabel puede ir desde ensaladas y bowls hasta jugos o sopas. A veces, lo más simple también es lo más saludable.









