El ser humano, a lo largo de su vida, ha tenido que afrontar constantemente situaciones difíciles, crisis, adversidades, etc. En cada etapa de la vida se tienen pérdidas, y a medida que la persona envejece, estas pérdidas se hacen más frecuentes: la juventud es una de ellas, así como el funcionamiento de sus facultades y capacidades físicas y mentales, además del vacío de la soledad. Sin embargo, el alma humana sabe que, en cada una de estas situaciones, se puede perder y recuperar algo. El duelo se puede comparar con un proceso de cicatrización y curación psicológica y espiritual, pero antes hay que sanar primero la herida, para lo cual es necesario estar decidido a vivir el proceso de duelo, recorriendo sus diferentes etapas.
El duelo en los adultos mayores es un proceso complejo que va más allá de la pérdida de seres queridos, y que se ve afectado o beneficiado por los siguientes factores:
ACUMULACIÓN DE PÉRDIDAS: los adultos mayores, a menudo, enfrentan múltiples pérdidas que, durante su vida, no han sanado, lo que puede dificultar el proceso de duelo.
CAMBIOS FÍSICOS Y EMOCIONALES: el envejecimiento trae consigo cambios en la salud, la movilidad y las habilidades cognitivas, que pueden generar sentimientos de tristeza, frustración y pérdida de identidad. Además, la mayoría podría presentar enfermedades crónicas degenerativas.
AISLAMIENTO SOCIAL Y SOLEDAD: la pérdida de familiares y amigos, así como la disminución de la movilidad, pueden llevar a la soledad y al aislamiento social, lo que dificulta el afrontamiento del duelo.
El duelo en los adultos mayores se extiende más allá del impacto emocional ocasionado por el fallecimiento de un ser amado. Existen otros tipos de pérdidas que afectan profundamente a la persona; entre estas se encuentra la pérdida de autonomía, un cambio que puede impactar la independencia y la capacidad de autogestión, desencadenando un proceso de duelo por la vida independiente que se tenía.
También, el deterioro de la salud física y cognitiva puede originar un desajuste emocional significativo. La transición hacia la jubilación hace que ya no se sientan productivos. El cambio de los roles en la familia y en la sociedad ocasiona que el adulto mayor se sienta totalmente perdido e ignorado, por lo que, a nivel psicológico, sienten que todo lo han perdido: ya no tienen la misma autoridad, los mismos deseos, ya no hay metas… solo sobrevivir y tratar de adaptarse a esa nueva realidad.
Otra de las situaciones que hay que tomar en cuenta en el duelo de personas mayores es la forma de expresar el dolor y las emociones, así como el concepto que tienen de la muerte y del duelo, ya que pueden estar influenciados por las creencias culturales de sus tiempos de infancia y juventud, su crianza, sus costumbres religiosas, etc.
Creencias que valoran la fuerza del ser humano —“el tener que ser fuerte ante las adversidades”—, reservarse para platicar sus problemas o, por el contrario, expresar más abiertamente sus emociones. Sencillamente, hablar y comunicarse, para muchos de ellos, es verdaderamente complicado; mostrar vulnerabilidad es considerado un síntoma de debilidad.
Reconocer estas características es esencial para ofrecer el apoyo y la comprensión adecuados, permitiendo a las personas mayores procesar su duelo de manera que respete tanto su individualidad como sus experiencias de vida.
Podemos ayudar a un adulto mayor con su dolor y con sus duelos de la siguiente manera:
DARLE TIEMPO A LA PERSONA: A veces, los adultos mayores necesitan más tiempo para darse cuenta de sus sentimientos y expresarlos. A veces, también necesitan más tiempo para completar otras actividades. Darle más tiempo a una persona mayor demuestra que usted se preocupa y que respeta las necesidades de la persona.
FOMENTAR LA EXPRESIÓN DE LAS EMOCIONES: Esto puede ayudar a la persona a darse cuenta de sus sentimientos y a sentirse más cómoda al hablar de cómo se siente, validando sus emociones y su dolor.
PASAR TIEMPO CON LA PERSONA: Un adulto mayor que a menudo parece estar solo puede beneficiarse de su compañía. Invítelo a salir a caminar o a tomar café. Los sentimientos de soledad pueden durar por un tiempo prolongado cuando un adulto mayor ha perdido a alguien o algo muy especial, en particular a un cónyuge.
HABLAR DE LA PÉRDIDA: Pídale a la persona que hable de su pérdida. Las personas mayores, especialmente aquellas que han experimentado varias pérdidas en un breve período de tiempo, suelen encontrar alivio al compartir recuerdos de la persona que perdieron. Permítales que hablen de lo que deseen, aunque ya se conozca la historia. No importa cuántas veces la repitan: hay que escucharlos con empatía y desde el corazón.
ESTAR ATENTO A SEÑALES DE DUELO PROLONGADO O DE DEPRESIÓN: Si hay dudas o inquietudes sobre que un adulto mayor esté teniendo dificultades para manejar su duelo y su conducta haya cambiado, habrá que consultar a un profesional en pérdidas y duelos.
PROMOVER LA CONEXIÓN SOCIAL: Anímeles a mantener contacto con amigos y familiares, y que sigan participando en las convivencias sociales.
AYUDAR A ENCONTRAR NUEVOS PROPÓSITOS: Invítelo a realizar nuevas actividades y motívelo para que acuda a diferentes grupos de apoyo, de manualidades, etc., donde, además de aprender, conozca a otras personas y otras historias, y que esto contribuya a encontrar un nuevo sentido de vida.
Entonces, no hay que olvidar que el duelo en la vejez es un proceso natural que puede ser doloroso pero también transformador. Al brindar el apoyo adecuado, podemos ayudar a los adultos mayores a transitar este proceso y encontrar nuevas formas de vivir con un propósito lleno de tranquilidad y paz.
Los seres humanos estamos orientados a un mundo lleno de apegos, un mundo que no es permanente; por lo tanto, necesitamos reconocer la muerte como una realidad más allá de la ilusión de una existencia infinita.
Creemos que tendremos tiempo para corregir nuestros errores, para acompañar a nuestros adultos mayores, para ser mejores seres humanos… El tiempo se evapora. No pienses en el mañana; piensa en el aquí y en el ahora. Actúa y comienza a integrar la impermanencia de la vida en ti mismo.
Como diría la Dra. Elizabeth Kübler-Ross:
VIVE DE TAL FORMA QUE AL MIRAR HACIA ATRÁS NO LAMENTES HABER DESPERDICIADO LA EXISTENCIA.
VIVE DE TAL FORMA QUE NO LAMENTES LAS COSAS QUE HAS HECHO NI DESEES HABER ACTUADO DE OTRA MANERA.
VIVE CON SINCERIDAD Y PLENAMENTE…









