Un dolor que empieza leve, cerca del ombligo, y en cuestión de horas se clava en el costado derecho del abdomen puede ser más que una simple molestia. Podría tratarse de apendicitis, una de las urgencias quirúrgicas más comunes en hospitales de todo el mundo.
Aunque el apéndice es un órgano pequeño, su inflamación puede complicarse rápido. Cuando se obstruye por heces endurecidas, infecciones o cuerpos extraños, las bacterias se multiplican, se acumula pus y la presión interna aumenta. Si no se atiende a tiempo, puede romperse y provocar peritonitis, una infección grave que pone en riesgo la vida.
Especialistas explican que el dolor suele empeorar al caminar, toser o moverse. También puede acompañarse de fiebre leve, náuseas, vómitos, falta de apetito, diarrea o estreñimiento. En niños, adultos mayores y embarazadas los síntomas pueden ser confusos, lo que retrasa la atención.
El diagnóstico incluye revisión médica, estudios de sangre y pruebas de imagen como ultrasonido o tomografía. Una vez confirmado, el tratamiento más efectivo es la cirugía para retirar el apéndice, ya sea abierta o por laparoscopia, técnica que reduce el dolor y acelera la recuperación.
La buena noticia es que, detectada a tiempo, la mayoría de los pacientes vuelve a su vida normal en pocos días. Por eso, los médicos recomiendan no aguantar el dolor ni automedicarse. Cuando el abdomen “avisa”, hay que escuchar.









