El control remoto es uno de esos objetos que todos usan en casa, pero casi nadie limpia. Va de mano en mano, termina sobre sillones, camas o mesas y muchas veces se utiliza mientras se come. Aunque parece inofensivo, especialistas advierten que podría convertirse en un verdadero foco de bacterias.
De acuerdo con investigaciones citadas por instituciones de salud y difundidas por medios especializados, este dispositivo acumula residuos microscópicos como grasa, sudor, células muertas y restos de comida. El problema es que esos residuos facilitan la presencia de microorganismos que pueden permanecer durante semanas sobre superficies secas.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue la presencia de Staphylococcus aureus, una bacteria relacionada con infecciones respiratorias, problemas en la piel e incluso intoxicaciones alimentarias. Parte de estas bacterias detectadas presentaba resistencia a antibióticos, lo que complica su eliminación.
Especialistas explican que limpiar el control remoto con un simple trapo húmedo no siempre basta. Muchas bacterias logran esconderse entre los botones y las ranuras, formando una especie de capa protectora conocida como biofilm, la cual dificulta su eliminación.
Por ello, autoridades sanitarias mexicanas recomiendan desinfectar este tipo de objetos diariamente, especialmente en hogares donde varias personas utilizan el mismo dispositivo o cuando alguien está enfermo.
La forma correcta de hacerlo es sencilla y toma menos de dos minutos. Primero se deben retirar las pilas para evitar daños. Después, se recomienda usar alcohol etílico o isopropílico al 70% aplicado en un paño suave o algodón ligeramente húmedo. La limpieza debe realizarse en toda la superficie, incluyendo botones y laterales.
Para las zonas difíciles, pueden utilizarse hisopos o torundas pequeñas. Además, expertos sugieren dejar actuar el alcohol al menos 30 segundos antes de volver a usar el control remoto.
El Hospital Infantil de México también incluye otros objetos de uso diario que requieren limpieza frecuente, como celulares, teclados, interruptores, manijas y controles de videojuegos, ya que todos son superficies de contacto constante.
Aunque muchas veces pasa desapercibido, desinfectar el control remoto puede convertirse en un hábito sencillo que ayude a reducir la acumulación de bacterias dentro del hogar y mejorar la higiene en espacios compartidos.









