Dormir bien podría depender de algo mucho más cercano de lo que imaginamos: nuestro intestino. La ciencia lleva años estudiando la relación entre la microbiota intestinal y el cerebro, y ahora un nuevo ensayo clínico abre una posibilidad tan curiosa como prometedora para quienes padecen insomnio.
De acuerdo con un estudio clínico aleatorizado publicado en Journal of Internal Medicine, personas con insomnio crónico que recibieron cápsulas con microbiota fecal de donantes sanos reportaron mejoras importantes en la calidad de su sueño.
Sí, aunque suene extraño, la investigación apunta a que los microorganismos que viven en nuestro intestino podrían tener un papel importante a la hora de descansar.
El intestino también “habla” con el cerebro
Durante mucho tiempo, el insomnio se estudió principalmente desde el funcionamiento del cerebro. Sin embargo, cada vez existe mayor evidencia de que el llamado eje intestino-cerebro también participa en procesos relacionados con el sueño.
La microbiota intestinal interviene en la regulación del sistema inmunitario, la inflamación y la comunicación con las neuronas. Además, algunos microorganismos participan en procesos relacionados con sustancias como la serotonina, el GABA y la melatonina, vinculadas con el bienestar, la relajación y los ciclos de sueño.
Por eso, cuando la microbiota pierde su equilibrio, sus efectos podrían ir mucho más allá de la digestión.
¿Qué encontraron los investigadores?
En el estudio participaron 40 personas con insomnio que recibieron un trasplante de microbiota fecal. La mayoría reportó una mejoría del sueño entre dos y seis meses después del procedimiento.
Los resultados también tuvieron respaldo en mediciones mediante polisomnografía. Un mes después del tratamiento, los participantes mostraron un sueño más eficiente y menos despertares que quienes recibieron un placebo.
Esto no significa que el tratamiento sea ya una solución comprobada para el insomnio, pero sí representa una señal interesante para futuras investigaciones.
Todavía no es momento de cantar victoria
Aunque los resultados son llamativos, los propios investigadores señalan que todavía existen muchas preguntas por resolver.
Una de ellas es determinar exactamente qué características debe tener un “donante sano” y cuáles microorganismos son los responsables de los posibles beneficios.
También será necesario realizar ensayos clínicos con más participantes y establecer métodos estandarizados antes de pensar en utilizar esta estrategia de manera generalizada.
El doctor Lin Lu, del Hospital Sexto de la Universidad de Pekín, ha señalado la necesidad de realizar estudios más grandes y con metodologías estandarizadas para comprobar estos resultados y entender por qué pueden variar entre personas.
Por ahora, los trasplantes de microbiota fecal no son un tratamiento comercial para combatir el insomnio. La investigación, sin embargo, refuerza una idea que cada vez cobra más fuerza: para entender cómo dormimos, quizá también tengamos que mirar hacia el intestino.
Mientras la ciencia continúa investigando, las ovejas todavía pueden seguir haciendo su trabajo… aunque quizá algún día tengan competencia.









