Muchas personas tienen la costumbre de tomarse un ibuprofeno o un paracetamol “por si acaso” cuando sienten cualquier molestia, pero especialistas en nutrición y salud digestiva advierten que esta práctica podría traer consecuencias más serias de lo que parece. Según expertos, el abuso de estos medicamentos puede afectar la microbiota intestinal, irritar el sistema digestivo y poner bajo presión al hígado.
La especialista Marta González-Corró explicó que el consumo frecuente de antiinflamatorios como el ibuprofeno altera el equilibrio de las bacterias buenas del intestino, provocando lo que se conoce como disbiosis. Esto puede generar un “efecto coladero”, donde toxinas y sustancias dañinas logran pasar al torrente sanguíneo y terminan llegando directamente al hígado.
El problema no termina ahí. El paracetamol, aunque es uno de los medicamentos más usados en el mundo, también puede afectar el hígado cuando se consume en exceso o sin supervisión médica. Especialistas advierten que dosis altas o el uso constante pueden saturar las funciones naturales de desintoxicación del cuerpo y aumentar el riesgo de inflamación hepática o hígado graso.
Además, expertos recuerdan que muchas personas se automedican sin revisar las dosis o sin darse cuenta de que varios medicamentos contienen paracetamol al mismo tiempo, lo que incrementa el riesgo de daño hepático.
La recomendación principal es evitar automedicarse y no usar estos medicamentos de forma preventiva. Aunque son fármacos comunes y de venta libre, especialistas insisten en que deben tomarse únicamente cuando realmente sean necesarios y bajo orientación médica.









