Usar termo para el agua es parte de la rutina diaria de millones de personas, ya sea en el trabajo, la escuela o durante el ejercicio. Sin embargo, lo que pocos se preguntan es con qué frecuencia lo lavan.
Aunque pueda parecer inofensivo porque solo contiene agua, el interior del termo puede convertirse en un ambiente ideal para la acumulación de bacterias si no se limpia de forma constante. La humedad, el calor y el uso diario crean las condiciones perfectas para que microorganismos se desarrollen.
El riesgo inicia en acciones cotidianas. Cuando una persona bebe directamente del termo, bacterias presentes en la boca como Staphylococcus y Streptococcus pueden quedarse en el recipiente. Con el paso del tiempo, estas se multiplican si no hay una limpieza adecuada.
A esto se suma otro factor: el contacto con las manos. Al tocar la tapa o la boquilla, pueden introducirse bacterias del entorno como Salmonella o Escherichia coli, las cuales están relacionadas con infecciones gastrointestinales y malestares estomacales.
De acuerdo con estudios publicados en revistas científicas como MicrobiologyOpen, los termos reutilizables pueden incluso albergar bacterias resistentes a antibióticos, entre ellas Klebsiella grimontii, capaz de formar biopelículas en superficies plásticas, lo que dificulta aún más su eliminación.
Aunque no siempre se presentan síntomas inmediatos, especialistas advierten que la falta de higiene en estos recipientes puede representar un riesgo para la salud digestiva a largo plazo.
Por ello, la recomendación es clara: lavar el termo todos los días con agua caliente y jabón, asegurando una limpieza profunda tanto del interior como de la tapa y la boquilla. Mantener este hábito simple puede marcar la diferencia entre una rutina saludable y la exposición constante a microorganismos no deseados.









