Aunque cada vez más personas usan protector solar, todavía existe mucha confusión sobre cómo funciona realmente y qué tan efectivos son los distintos FPS. Uno de los errores más comunes, según especialistas, es creer que mientras más alto el número, mejor la protección… cuando en realidad no es tan simple.
La dermatóloga Daniela Bañuelos Díaz, especialista del Hospital Civil de Guadalajara, advierte que el famoso “FPS 100” no existe como una protección real y puede ser incluso un gancho de marketing engañoso. Explica que el factor de protección solar mide principalmente la defensa contra la radiación UVB, responsable de las quemaduras, pero no representa un blindaje total contra el sol.
De acuerdo con organismos como la FDA, un FPS 30 bloquea cerca del 97% de los rayos UVB, mientras que un FPS 50 apenas sube al 98%. Es decir, la diferencia es mínima, aunque el número parezca mucho más grande.
Además, la especialista señala que no se trata de cuánto tiempo “dura” el bloqueador, sino de la intensidad de la exposición solar, que cambia durante el día. No es lo mismo el sol de la mañana que el del mediodía.
Otro punto clave es que ningún protector bloquea el 100% de los rayos solares, y algunos FPS muy altos incluso pueden ser más pesados o irritantes para la piel, según especialistas citados por Stanford Medicine.
Instituciones como la Mayo Clinic recomiendan aplicar suficiente producto y reaplicarlo cada dos horas, o después de sudar o nadar, ya que la mayoría de las personas usa menos de lo necesario.
También es fundamental elegir protectores de amplio espectro, que protejan contra rayos UVA y UVB, ya que los primeros están relacionados con envejecimiento prematuro y riesgos a largo plazo.
Finalmente, los expertos recuerdan que el bloqueador no es un “escudo total”. Confiarse demasiado puede hacer que algunas personas se expongan más tiempo al sol. Por eso, también se recomiendan medidas como ropa, sombreros o sombra como complemento.
En pocas palabras: el protector solar sí es indispensable, pero usarlo bien es lo que realmente marca la diferencia.









