Si alguna vez has visto una carrera y notaste que varios corredores alternan entre trotar y caminar, no es porque se estén rindiendo. Están aplicando una técnica con décadas de respaldo que hoy vuelve a ganar popularidad: el Jeffing.
Este método, también conocido como correr-caminar o método Galloway, fue creado por el exolímpico estadounidense Jeff Galloway en la década de los setenta. Su lógica es simple, pero poderosa: intercalar periodos cortos de carrera con pausas estratégicas para caminar, antes de que aparezca el agotamiento.
La idea nació cuando Galloway entrenaba a un grupo de universitarios principiantes. Cada vez que alguno comenzaba a jadear, todo el grupo caminaba. El resultado fue contundente: todos completaron su meta de 5 o 10 kilómetros y, lo más importante, sin lesiones.
Con el tiempo, el método se perfeccionó. Hoy, una de las fórmulas más populares es el 30-30: 30 segundos corriendo y 30 caminando. Sin embargo, no existe una regla rígida. Hay quienes empiezan con 10 segundos de trote y 50 de caminata. La clave está en adaptarlo al nivel de cada persona.
Especialistas en cardiología deportiva señalan que esta técnica funciona como una versión ligera del entrenamiento por intervalos. Alternar esfuerzos permite mejorar la resistencia, fortalecer el corazón y aumentar el VO2 máximo, es decir, la capacidad del cuerpo para usar oxígeno de forma eficiente. Con el tiempo, el corazón bombea más sangre por latido y disminuye la frecuencia cardiaca en reposo.
Pero no todo es rendimiento. Uno de los mayores beneficios del Jeffing es que reduce el impacto sobre músculos, tendones y ligamentos. Esto resulta especialmente relevante para principiantes, quienes suelen lesionarse con mayor frecuencia cuando intentan correr sin pausas.
Además, tiene un componente mental importante. Saber que habrá descansos programados elimina el miedo a “no aguantar”. Esa certeza permite entrenar con más confianza y terminar con energía.
Para quienes quieran probarlo, los expertos recomiendan empezar con sesiones de 10 a 30 minutos, calentar todo el cuerpo antes de iniciar y no hacerlo todos los días. También es fundamental contar con calzado adecuado para correr, ya que el impacto es mayor que al caminar.
El Jeffing no es solo un puente para correr sin parar. Puede convertirse en un estilo permanente de entrenamiento. Y lo mejor: demuestra que avanzar no siempre significa ir más rápido, sino saber cuándo bajar el ritmo para llegar más lejos.









