La obesidad infantil en México sigue siendo un problema serio, pero hay una clave que podría cambiarlo todo: lo que comen los niños en sus primeros dos años de vida.
El doctor Salvador Villalpando lo explica claro: el cuerpo desarrolla una “memoria metabólica” desde la infancia, es decir, aprende cómo alimentarse y así se mantiene el resto de la vida.
Aunque el país ya no ocupa el primer lugar en obesidad infantil, la situación sigue preocupando. Actualmente, uno de cada tres niños presenta sobrepeso u obesidad. Sin embargo, hay una luz de esperanza: los menores de cinco años han mostrado mejoría, en gran parte gracias al aumento de la lactancia materna.
El especialista también destacó que políticas como los sellos de advertencia y la prohibición de comida chatarra en escuelas sí ayudan, aunque no son suficientes por sí solas. Funcionan como un primer paso para generar conciencia.
Pero el problema va más allá de lo que se come. La obesidad infantil está ligada a factores como el sueño, las emociones y el entorno familiar. De hecho, si ambos padres tienen obesidad, el riesgo en los hijos se multiplica hasta siete veces.
En cuanto a tratamientos, medicamentos como Ozempic han ganado popularidad, pero el doctor Villalpando advierte que no son una solución mágica. Sin cambios en el estilo de vida, simplemente no funcionan.
Un programa integral aplicado en el Hospital Infantil de México demostró que sí se puede revertir el problema: en seis meses, el 22% de los niños logró alcanzar un peso saludable, enfocándose en cuatro pilares clave: alimentación, actividad física, sueño y manejo emocional.
La conclusión es clara: la prevención de la obesidad no empieza en la adolescencia ni en la adultez… empieza desde la cuna.









