Errores al usar protector solar que ponen en riesgo tu piel
El protector solar es uno de los mejores aliados para cuidar la piel, especialmente durante el verano y en los días de altas temperaturas. Además de ayudar a prevenir quemaduras, también reduce el riesgo de desarrollar cáncer de piel, disminuye la aparición de manchas y retrasa el envejecimiento prematuro.
Sin embargo, no basta con aplicarlo una sola vez o usar cualquier cantidad. De acuerdo con la dermatóloga María del Coral Durand Muñoz, existen errores muy comunes que pueden disminuir considerablemente la efectividad del protector solar y dejar la piel más expuesta a los daños causados por los rayos ultravioleta.
Uno de los más frecuentes es aplicar muy poco producto. La especialista recomienda utilizar una cantidad equivalente a dos dedos completos para cubrir el rostro y hasta tres dedos si también se protegerá el cuello, logrando así una cobertura uniforme.
Otro descuido habitual es olvidar zonas que también reciben radiación solar. Las orejas, los párpados, el cuello y las manos suelen quedar sin protección, aunque están constantemente expuestos al sol.
La reaplicación también es clave. Si permaneces en interiores y sin exposición directa al sol, lo recomendable es volver a aplicar el protector cada cuatro horas. En cambio, si estás en la playa, la alberca, haces ejercicio o sudas en exceso, debe reaplicarse cada dos o tres horas, preferentemente utilizando productos resistentes al agua.
Además, aunque los protectores solares en barra o en polvo son prácticos para retocar durante el día, los especialistas advierten que no deben sustituir al protector líquido como aplicación principal, ya que este último ofrece una distribución más uniforme sobre la piel.
Cuidar la piel no depende únicamente de comprar un buen protector solar, sino de utilizarlo correctamente. Con pequeños cambios en la forma de aplicarlo, es posible mejorar su eficacia y mantener una mejor protección durante todo el año.









